Arribó a La Habana el Crucero por la Paz

El Crucero por La Paz -Peace Boat-, arribó a puerto de La Habana con más de 700 pasajeros entre hombres, mujeres y jóvenes procedentes de los cinco continentes del mundo.

Este viaje marítimo promueve el proyecto japonés para desarme nuclear y ambiente sostenible que incluye acciones de protección a las víctimas del criminal bombardeo atómico a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki por Estados Unidos en agosto de 1945.

Es el viaje 95 que realiza esta nave por la Paz a diversas naciones para denunciar igualmente las consecuencias del ataque atómico aéreo estadounidense a Japón al finalizar la segunda guerra mundial.

En el Instituto Cubano de Amistad con los pueblos se recibieron a pasajeros que sobrevivieron al bombardeo de Estados Unidos, quiénes asistieron al Foro realizado por esa entidad contra el armamentismo nuclear y a favor de la Paz.

Tokuko Kimura sobreviviente del ataque atómico estadounidense narró experiencias a sus 10 años de edad cuando tuvo que protegerse del bombardeo y apreciar igualmente los destrozos materiales con muertes unidas a víctimas que aún por estos días padecen de dolorosas enfermedades.

Explicó como una de sus compañeras de estudios comenzó a quejarse de irregularidades orgánicas que seguidamente falleció por radiación atómica recibida durante el ataque suceso que pensó ocurriría igual con su  persona, incluso dudó ampliamente quedar embarazada debido al ambiente atómico que padeció en su infancia.

También Shión Urata joven japonesa residente en Tokío y nieta de uno de los actualmente afectados por el lanzamiento de esas bombas atómicas de Estados Unidos, manifestó la difícil situación física de su abuelo aquejado de enfermedades irreversibles al igual que otros en esas ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

Elio Gámez vicepresidente primero del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos manifestó satisfacciones por la presencia en Cuba del Crucero promotor de la Paz y especificó la importancia del proyecto que desarrollan en el mundo para preservar al mundo sin guerras nucleares.

Por Lorenzo Oquendo/RHC