Norverto Codina es entrevistado por Naskicet Domínguez Pérez

En el año 2012 celebramos en Santiago de Cuba el 50 aniversario de La Gaceta de Cuba. Ese año se le rindió reconocimiento en varias partes de nuestro país. La Gaceta… sigue siendo una revista que defiende la memoria histórica cultural de la Isla, y también la revista buscada y perseguida por muchos lectores, sigue siendo, desde mi punto de vista: la revista cultural cubana.

Fui a casa de Norberto Codina grabadora en mano, y conversamos desde la mañana hasta casi las tres de la tarde. Aquí va un fragmento. Se puede leer completa en el libro, Algo mejor que el silencio, de próxima aparición por la editorial Sed de Belleza.

¿Cómo llegas a La Gaceta de Cuba?

Llegué por varios caminos. El primero fue como lector en el año 1970, 1971; y ya un año después aparecen publicados unos poemas míos. O sea, hace cuarenta años tuve la oportunidad de publicar en La Gaceta de Cuba por primera vez.

En el año 1986, cuando se reorganiza el equipo de la revista, se integra un nuevo consejo editorial, empresa que se debe a Lisandro Otero y a Carlos Martí, ahí entro a formar parte de ese consejo editorial; y a principios de 1988, Abel Prieto, recién nombrado, presidente de la Uneac, me propone dirigir la revista.

¿Y cómo has visto los diferentes períodos?

Creo que la revista ha tenido más de tres períodos. Creo incluso que cada período ha tenido sus subdivisiones, que ha tenido cuatro o cinco etapas fundamentales. En el texto «Monólogo de un revistero», a propósito de los cincuenta años de La Gaceta… hablo de esto.

 ¿Cómo se arman los diferentes dossiers, colaboradores cubanos, extranjeros…?

La revista siempre tiene que tener, o por lo menos debe ser la voluntad de los editores, un perfil editorial definido; y pensar cuál es su lector natural, porque como en todo circuito de promoción, distribución del arte y la literatura, o incluso de productos de carácter comercial, existen diferentes públicos, diferentes receptores y circuitos. No es lo mismo un libro que una revista artístico-literaria. Hemos tratado: uno, de tener un perfil; y dos, en pensar en un lector llamado interesado.

 Coméntame los diferentes dossiers que ha publicado la revista. Algunos polémicos, arriesgados…

Lo de los dossiers es algo que fundamentalmente empecé a finales de los ochenta. Hubo algunos antecedentes aislados a finales de los setenta, homenajes que aparecieron, determinado evento o figura cultural; la revista tiene números antológicos dedicados a Fernando Ortiz, Lezama Lima o a Nicolás Guillén.

El primero fue en diciembre de 1989. Fue un número monográfico dedicado a Alejo Carpentier, que presentamos en la Fundación Alejo Carpentier, el editor invitado fue Leonardo Padura, y nos acompañaron en esa presentación José Rodríguez Feo y Reinaldo González. El país, el ABC y la prensa latinoamericana se hicieron eco de ese número.

Norberto Codina es creador y tiene que dejar parte de su tiempo creativo para hacer la revista. Ha sido ganador de un premio de periodismo cultural, es poeta y ensayista. ¿Hasta qué punto trabajar en La Gaceta… te ha alejado de tus proyectos más personales?

Durante los primeros quince años de estar en la revista lo tomé como pretexto para alejarme de mis proyectos personales. Lógico, fue la época de arrancar la revista, hacerla solo en un momento determinado. Era mensual. Después la hacíamos solo dos personas. Yo mismo iba redescubriendo la revista todos los días.

Tenía también un aliciente de que La Gaceta…, lo he sentido en estos veinticinco años, ha sido el primero de mis proyectos profesionales. Como dice un amigo: junto a la familia, los amigos y el béisbol, La Gaceta se ha convertido en una coordenada fundamental en mi vida. Pero como te dije también, para ser justo, para ser honesto y autocrítico, también se convirtió en un pretexto.

 

INFORMACIÓN ADICIONAL:

 Norberto Codina (Caracas, Venezuela, 1951). Poeta y editor. Reside en Cuba desde 1959. Dirige desde hace más de veinticinco años la revista La Gaceta de Cuba.

Entre sus libros de poesía se encuentran A este tiempo llamarán antiguo, Premio David, 1974, publicado por Ediciones Unión en 1975; Cuaderno de travesía, Ediciones Unión, 2003; Convexa pesadumbre, Letras Cubanas, 2006.

Los libros de crónicas Ciudades paralelas. La Habana entre la memoria y los sentidos, Ediciones Matanzas, 2010 y Cajón de bateo. Algunas claves personales y prestadas entre béisbol y cultura, Ediciones Matanzas, 2012.

Ha realizado varias selecciones y antologías entre las que sobresalen entre otras, Por los extraños pueblos: Otro mapa de la isla (crónicas de La Gaceta de Cuba), Ediciones Unión, 2009; y Sonar en cubano. Músicos en La Gaceta de Cuba, Editorial Oriente, 2012.

Publicado en CLAUSTROFOBIAS.COM