Ni SONEROS, ni ALL, ni STAR, crónica de una noche deprimente en La Habana

Antes de comenzar mi crónica, un aviso a navegantes en La Habana NO SE DEJEN ENGAÑAR si alguien le ofrece un espectáculo del BUENA VISTA SOCIAL CLUB, bajo la denominación de SONEROS ALL STAR, u otro por el estilo. El BUENAVISTA se disolvió, no existe este espectáculo. Esta es la crónica de una noche triste en la Capital comercial de Cuba… este grupo en Santiago de Cuba hubiera salido a gorrazos, apuesto porque no se atreverán a poner el pié en la Capital Cultural del Caribne…

En mi estancia en la Habana el magnífico, en todos los sentidos, Hotel Iberostar Parque Central se convirtió en mi lugar de trabajo diario por la magnífica conexión de wifi que ofrece en su patio colonial, un oasis en el desierto interactivo que todavía es La Habana.

Cada día he paso 5 o 6 horas trabajando en red, conectado a internet, y viviendo su diario ajetreo. Creo que fue el pasado jueves cuando escuché la voz de su simpática animadora anunciar una cena concierto con los, en teoría, miembros del BUENA VISTA CLUB SOCIAL. No lo dudé un segundo, emocionado deje mi ordenador conectado en mi mesa, craso error, teniendo en cuenta que la todopoderosa ETECSA cobra dos euros a la hora por la conexión, una posición monopolista que hay que aceptar, hoy por hoy, si tu trabajo depende de estar conectado a internet en Cuba, y corrí para realizar mi reserva, fui el segundo y pague 60 euros con mi tarjeta, la oferta bien merecía la pena.

Después de una intensa semana de trabajo era el premio que me merecía y como yo soy mi jefe, pagué de buen grado el ticket que guarde como un tesoro.

La cena consistente en frituras cubanas, copa de tamal en cazuela con camarones al ajillo, centro de lomo de cerdo relleno al mojito de cebolla con arroz congris y viandas, puding cubano con fruta bomba en dulce y mojito de bienvenida y 2 bebidas a elección de la coctelería cubana se cumplió según lo previsto pero el concierto de SONEROS ALL STAR, “la banda descendiente de BUENA VISTA SOCIAL CLUB” fue un auténtico fiasco.

Es lamentable que Pedro Pablo Gutierrez haya conformado una banda tan mediocre con músicos que deberían estar ya descansando en residencias de mayores como Guajiro Mirabal, Papi Oviedo y otros que incluso intentaban mantener el micrófono con claros síntomas de párkinson, junto a un vocalista mediocre a los que arropaban dos o tres músicos de aceptable nivel (trompeta, tres y bongós) y unas parejas de baile que nada aportaban al espectáculo.

Lamentable intento de aprovechar una marca consolidada como BUENA VISTA SOCIAL CLUB en un intento burdo de engañar al turista, sin criterio musical, que llega a La Habana creyendo en la autenticidad de las cosas.

Y no hablemos del mediocre repertorio que ofrecieron en una triste noche de mediocridad musical en La Habana, algo impensable de antemano.

No me gusta criticar lo que amo y antes de decidirme a realizar esta crónica, pues amo y respeto la música cubana y a sus viejos intérpretes, como en su día fueron LA VIEJA TROVA SANTIAGUERA, consulté la opinión de una profesora de música española que se encontraba entre el público, ella se sentía escandalizada con el producto ofrecido bajo esa pretendida marca de SONEROS ALL STAR, un espectáculo de bar de carretera o paladar de segunda fila

En definitiva, NI SONEROS, NI ALL, NI STAR, sencillamente una estafa musical que no emociona, sin clave ni alma cubana, que debería reconsiderar la dirección del prestigioso y magnífico hotel habanero, si pretende mantener la línea de calidad que ofrece en el resto de su oferta hotelera.

Una noche perdida en La Habana que me deprimió y entristeció profundamente al comprobar como se utiliza el termino SONEROS por alguien que desprestigia el conceto del Son, se lo dice www.sonero.com

Si alguien duda de mi criterio pueden ver los videos que sobre esta triste experiencia sonora ofreceremos la próxima semana en esta revista digital y en nuestro canal de Youtube NOTICIAS DE CUBA

Afortunadamente, el sábado, la actuación presentada por el Hotel Iberostar Parque Central significó un giro de 360 grados. Reynier Mariño, magnífico y temperamental guitarrista, desconocido para mi hasta ese momento, me emocionó e hizo vibrar con su propuesta de fusión entre lo flamenco, la trova y otros ritmos internacionales… pero esta es otra historia de la que próximamente ofreceré mi crónica.

El precio de esta cena-espectáculo fue de 30 euros, frente a los 60 que cotizaba la de los pretendidos soneros y nunca como en este caso puede afirmarse aquello de que una cosa es el precio y otra, muy diferente, el valor de las cosas.

PD: No solo este es el intento de estafa musical que en la Habana se ofrece hoy en día con la marca BUENA VISTA SOCIAL CLUB pues si pasean por la Habana Vieja les ofrecerán otro mediocre sucedáneo. Sería conveniente que las autoridades vigilaran esta fraudulenta utilización de una marca musical con reconocimiento mundial y que ya no existe sobre los escenarios.

Por Antonio Mora Ayora www.sonero.com